2/7/10

1. Olas de Ámbar (Amber Waves)

Scarlet's Walk (2002), track 1



Bueno, él te alumbró
como Olas de Ámbar en su show de película.
Te arregló realmente bien,
tanto que ya no te conozco.
De la clase de ballet al baile erótico
directo al video.
Y la noticia al borde de la pileta
fue que él te lanzaría

Al dormitorio de todo hombre joven–
lo dejaste
en DVD y revista–
lo dejaste,
un privado ritual de pasaje–
lo diste
al dulce sueño de todo muchacho
con sus recortes de papel.

Dijiste “Él tiene una Máquina Sanadora,
brilla en la oscuridad
brilla en la oscuridad”.
Decís “Ya no queda mucho de mí,
sólo dejalo tranquilo.
Pero si andás por ahí y tenés tiempo,
decile a la Aurora Boreal que siga brillando–
últimamente parece como si se estuviera ahogando”.

Él podía iluminarte
y convocar a todos los cisnes
al borde del lago
hacia el Cabo San Lucas
para un poco de estímulo visual.
Después empezaste a adivinar
que había alguien más
a través de su vidrio de pedernal,
viéndote toda entera
inmersa en su sepia.

Al dormitorio de todo hombre joven–
lo dejaste
en DVD y revista–
lo dejaste,
un privado ritual de pasaje–
lo diste
al dulce sueño de todo muchacho
con sus recortes de papel.

Dijiste “Él tiene una Máquina Sanadora,
brilla en la oscuridad
brilla en la oscuridad”.
Decís “Ya no queda mucho de mí,
sólo dejalo tranquilo.
Pero si andás por ahí y tenés tiempo,
decile a la Aurora Boreal que siga brillando–
últimamente parece como si se estuviera ahogando”.

Así que fui por ahí–
porque tenía tiempo–
y le dije a la Aurora Boreal que siga brillando.
Me dijo que te diga–
está saludando.

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Mi personaje, Scarlet, recibe un llamado de Ámbar –“Olas de Ámbar”– y está claro que le está pasando algo que, eh, hace que quiera ir a estar con ella. Creo que ciertamente hay gente en tu vida que, cuando te llaman, vas. No llaman a menudo y no piden mucho. Ni siquiera sé si ella pidió, eh, mucho, pero había algo en su voz que me decía que era el momento de dejar todo de lado e ir a estar con ella. Una vez que empecé a pasar tiempo con ella, comencé a dejar que las cosas pasaran, quizá espontáneamente, quizá observándola, manteniéndola cerca de mi vista, y dándome cuenta de que tenía que alejarla de los lugares y las persona que estaban haciendo que se viera a sí misma de cierto modo, en el que ella ya no era una persona, era un objeto. Y esto agravado por el hecho de que vamos a los premios del porno. Ámbar está tan desbordada en este punto porque, viste, su espíritu ya no está en ella, no puede convencerse a sí misma de que ahora no hay una parte de su alma que está siendo arrebatada”. [Scarlet Stories]

El paseo de Scarlet comienza en la Costa Oeste, donde visita a “Olas de Ámbar”, una frase que aparece en “America the Beautiful” y también el nombre de una estrella porno en la película Boogie Nights. Ámbar está en apuros.

Ella había llegado a la ciudad de los ángeles con el sueño de ser alguien. Pero “de la clase de ballet al baile erótico, directo al video”, su alma lentamente se ha ido erosionando. Aún es una mujer joven, quizá en sus veinte y largos. Pero el barón del porno que la convirtió en una estrella ya pasó a la siguiente ingenua. El público la comió y la escupió y no tiene a nadie a quien le importe.

Entonces, Scarlet y Ámbar emprenden un viaje que, eventualmente, lleva a Scarlet a Alaska para ver la Aurora Boreal.

Allí recibe el mensaje de que le diga a Ámbar que [la Aurora Boreal] no se está ahogando, sino que está saludando.
[Scarlet’s Walk bio]


1/7/10

SCARLET'S WALK (El paseo de Scarlet) - 2002




Este es el séptimo álbum solista de Tori. Y, como todos su álbumes, supone el despliegue de una nueva singularidad. Scarlet’s Walk es un disco fuertemente conceptual, que pide ser escuchado completo, siguiendo un hilo conductor: se trata de un road-trip, un viaje por los misterios de la tierra, la búsqueda de una mujer (en el sentido objetivo y subjetivo del genitivo), una pregunta por la identidad estadounidense, una reivindicación de lxs pueblos originarios masacradxs y explotadxs. En este último sentido, para mí, Scarlet’s Walk siempre me hizo acordar –con sus enormes distancias– al Taki Ongoy de Víctor Heredia.

“Escribí gran parte de Scarlet’s Walk mientras estaba de gira. Como saben, ese fue un momento muy extraño para estar de gira por Estados Unidos. Fue a finales de septiembre de 2001 –dos semanas después de que cayeran las [Torres] Gemelas. Y eso realmente comenzó a controlar mi inconsciente. Hacia el final de esa gira, vinieron a visitarme nativos americanos. De algún modo habían llegado a lo que yo estaba haciendo, y eso me resultó bastante intimidante. Y volvieron y amable y amorosamente me cantaron las cuarenta. Y dijeron “Mirá, creemos que estás escribiendo sobre nuestra madre espiritual, que es parte de tu trasfondo –entendemos que la gente de tu madre son Cherokees del este. Pero si vas a hablar sobre nuestra madre espiritual, entonces tenés que contar su historia”. Duele escuchar esas cosas, y es muy aleccionador. Pero allí fue cuando Scarlet llegó. Y no tuve esa experiencia en todas las giras. Esa fue una de las pocas en las que la mayor parte fue escrita ahí; en la ruta, de gira durante tiempos muy problemáticos”.

Cada canción corresponde a un tramo del viaje de Scarlet, por unos Estados Unidos a caballo entre lo sórdido y el ensueño:


Dice Neil Gaiman sobre Scarlet’s Walk: “Este CD es sobre Estados Unidos. Es una historia que también es un viaje, que comienza en Los Ángeles y atraviesa el país dirigiéndose lentamente hacia el este. Estados Unidos está allí, y lugares y cosas específicos, la historia de lxs nativos americanxs y pornografía y una chica en un avión que nunca llegará a Nueva York, y Oliver Stone y Andrew Jackson y la locura y mucho más. Por no dejar de mencionar a una chica llamada Scarlet, quien podría ser la tierra y podría ser una persona y podría ser un rastro de sangre”.

Iniciático como Little Earthquakes y suave como Under the Pink, Scarlet’s Walk despliega una sensibilidad muy diferente a la de discos más fuertes (pero no menos intensos) como Choirgirl. Hay algo en el sonido de Scarlet’s Walk que arrastra, nos lleva como la corriente de un río, cargado de dolor y de calma, a plena luz del sol, bajo murmullos. De alguna manera, para mí, este disco marca el fin de un ciclo musical de Tori y el comienzo de la transición hacia un período más luminoso y menos dramático, menos torturado y, quizá, menos interesante (nunca volví a escuchar ningún disco de los que vino después con la misma intensidad con la que escucho todos los que vinieron hasta Scarlet’s Walk incluido). Por eso quiero mucho a este trabajo de Tori, a su camino de declives, con su nostálgica, frágil, fugaz belleza.